Con la llegada del verano vuelven a aparecer los suplementos que prometen potenciar el bronceado. Uno de los más conocidos es la tirosina, un ingrediente que muchas empiezan a tomar antes de las vacaciones con la esperanza de conseguir un tono más intenso o de broncearse en menos tiempo. Pero ¿realmente funciona o estamos ante otra promesa demasiado optimista?
Lo primero que debes saber es que la tirosina no broncea por sí sola ni sustituye al protector solar. Se trata de un aminoácido que participa en la formación de la melanina, el pigmento que da color a la piel. Sin embargo, el bronceado depende de muchos otros factores, como la genética, el tiempo de exposición al sol o el fototipo de cada persona. Por eso conviene tener las expectativas realistas y no confiar en que un suplemento vaya a cambiar por completo la forma en la que responde tu piel al sol.
Qué es la tirosina
La tirosina es un aminoácido que el organismo utiliza para fabricar diferentes sustancias necesarias para su funcionamiento. Entre ellas se encuentra la melanina, el pigmento responsable del color de la piel, el cabello y los ojos. Precisamente por esta función, la tirosina se ha convertido en un ingrediente habitual de algunos suplementos destinados a preparar la piel para el verano.
¿Y qué relación tiene con el bronceado? Pues la producción de melanina aumenta cuando la piel se expone a la radiación ultravioleta. Como la tirosina participa en este proceso, algunos fabricantes aseguran que su consumo favorece el bronceado. Sin embargo, la evidencia científica disponible no demuestra que tomar este suplemento haga que todas las personas se bronceen más rápido o consigan un color más intenso.
No sustituye al protector solar
Este es el mensaje más importante. Aunque tomes tirosina o cualquier otro complemento alimenticio, necesitas utilizar protector solar todos los días. Ningún suplemento protege la piel frente a las quemaduras ni evita el daño que provoca la radiación ultravioleta.
Además, cada piel se broncea de forma diferente. Por lo que no todas las personas responden igual al sol. El fototipo, la genética y la cantidad de melanina que produce cada organismo influyen mucho más en el bronceado que cualquier suplemento. Por eso algunas personas adquieren color con facilidad y otras apenas cambian de tono.
Por otro lado, la alimentación también influye en la salud de la piel. Más allá de los suplementos, seguir una alimentación equilibrada ayuda a mantener la piel en buenas condiciones. Las frutas, verduras y alimentos ricos en antioxidantes protegen las células frente al estrés oxidativo y favorecen que la piel afronte mejor la exposición solar.
Cuidado con las promesas milagrosas
Cada verano aparecen productos que prometen un bronceado rápido y duradero. Cuando una publicidad asegura resultados espectaculares en muy poco tiempo, conviene leerla con sentido crítico. No existen atajos que sustituyan unos buenos hábitos de protección frente al sol.
Broncearse de forma segura sigue siendo lo más importante. Conseguir un tono bonito nunca debería implicar asumir riesgos para la piel. Nuestro consejo siempre será que evites las horas centrales del día, utilices protector solar, reapliques con frecuencia y te protejas con la ropa adecuada.
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