Si tuvieras que quedarte con un solo producto para cuidar la piel, los dermatólogos lo tendrían claro: el protector solar. Aun así, sigue siendo uno de los pasos que más se olvidan en la rutina diaria. Hay quien solo lo utiliza cuando va a la playa o a la piscina, pero la piel recibe radiación ultravioleta todos los días del año, incluso cuando está nublado o pasas la mayor parte del tiempo en la ciudad.
Utilizar protector solar a diario no solo evita las quemaduras. También protege la piel frente al envejecimiento prematuro, reduce la aparición de manchas y disminuye el daño que la radiación solar provoca de forma silenciosa con el paso de los años. Por eso, más que un producto de verano, debería formar parte de tu rutina los 365 días del año.
Por qué es importante usar protector solar siempre
El sol está ahí aunque no lo veas
Uno de los errores más habituales es pensar que el protector solar solo hace falta cuando hace calor. La radiación ultravioleta atraviesa las nubes y llega a la piel durante todo el año. Aunque el día esté gris o pases poco tiempo al aire libre, la exposición se acumula y termina dejando huella.
Es el mejor tratamiento para prevenir el envejecimiento
Muchas personas invierten en sérums y cremas antiedad, pero olvidan el paso más importante. La exposición al sol acelera la aparición de arrugas, manchas y pérdida de firmeza. Utilizar protector solar todos los días protege la piel y retrasa la aparición de estos signos.
También evita que aparezcan manchas
Si tienes tendencia a la hiperpigmentación, el protector solar se convierte en un imprescindible. La radiación favorece la aparición de nuevas manchas y hace que las ya existentes se oscurezcan. Proteger la piel todos los días ayuda a mantener un tono más uniforme.
Completa cualquier rutina de skincare
Da igual que utilices vitamina C, retinol o ácido hialurónico. Si no proteges la piel del sol, parte del beneficio de esos productos se pierde. El protector solar completa cualquier rutina y ayuda a mantener los resultados durante más tiempo.
Hay que aplicar la cantidad adecuada
Utilizar muy poco producto reduce considerablemente la protección. Para conseguir el nivel de SPF indicado en el envase, conviene aplicar una cantidad suficiente sobre el rostro, el cuello y todas las zonas que quedan expuestas al sol.
Reaplicar también es importante
Aplicarlo solo por la mañana no basta. Si pasas muchas horas al aire libre, haces deporte, sudas o te bañas, necesitas reaplicar el protector para mantener la piel protegida durante todo el día.
No es solo para la playa
Salir a caminar, conducir, sentarte en una terraza o practicar deporte al aire libre también implica exposición solar. Son pequeños momentos que, sumados durante años, influyen directamente en el envejecimiento de la piel.
Hay un protector para cada tipo de piel
No hay excusas. Hoy existen fórmulas muy diferentes que se adaptan a todas las necesidades. Acabados invisibles, texturas ligeras, productos para piel grasa o fórmulas hidratantes hacen que resulte mucho más fácil encontrar un protector cómodo para utilizar todos los días.
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