Cuando aparece dermatitis, la piel deja de comportarse como una piel equilibrada. Se vuelve más sensible, más reactiva y mucho más vulnerable a cualquier ingrediente agresivo, incluso a algunos que normalmente no generarían ningún problema. Precisamente por eso, cuando se habla de utilizar aceites esenciales en este contexto, conviene hacerlo con bastante prudencia.
Aquí hay algo importante que muchas veces se olvida, y es que lo natural no significa automáticamente seguro. Los aceites esenciales son sustancias muy concentradas y, aunque procedan de plantas, pueden resultar demasiado potentes para una piel con dermatitis si se usan mal o en cantidades inadecuadas.
Qué ocurre en la piel cuando hay dermatitis
La dermatitis implica una alteración de la barrera cutánea. La piel pierde parte de su capacidad para protegerse y retener hidratación, lo que provoca sequedad, picor, irritación y sensibilidad.
Cuando esa barrera está dañada, cualquier ingrediente demasiado activo puede generar todavía más incomodidad. Y eso incluye ciertos aceites esenciales muy aromáticos o irritantes que, aunque sean populares, no siempre son buena idea en este tipo de pieles.
Precisamente por eso, el enfoque más útil suele ser siempre el mismo: calmar, proteger y evitar agresiones innecesarias.
Qué tipos de aceites esenciales puedo usar si tengo dermatitis
Aceite esencial de lavanda
La lavanda es probablemente el aceite esencial más conocido cuando se habla de piel sensible. Se utiliza sobre todo por su capacidad para aportar sensación de calma y confort, además de por su aroma relajante.
En pieles con dermatitis leve o con sensación de tirantez, puede ayudar a reducir molestias si está bien diluido y se utiliza en pequeñas cantidades. Eso sí, incluso ingredientes considerados suaves pueden provocar reacción en algunas personas, especialmente cuando la piel está muy sensibilizada.
Manzanilla
El aceite esencial de manzanilla suele ser otra de las opciones más recomendadas en pieles reactivas porque tiene un perfil bastante suave y calmante. Se utiliza principalmente para ayudar a reducir sensación de irritación y aportar más confort a la piel alterada. De hecho, muchos productos formulados para piel sensible incorporan derivados de manzanilla precisamente por esa capacidad calmante. En casos de dermatitis leve, puede funcionar bien siempre que se utilice correctamente diluido y dentro de fórmulas sencillas.
Caléndula
Aunque muchas veces se habla de ella como aceite esencial, la caléndula suele utilizarse mejor en forma de aceite vegetal o extracto calmante. Y precisamente ahí está una de las mejores opciones para pieles con dermatitis.
La caléndula ayuda a suavizar y proteger la piel sin resultar especialmente agresiva, por lo que suele encajar mucho mejor en pieles secas o alteradas que otros aceites esenciales más intensos. Además, su textura suele aportar bastante confort cuando la piel está tirante o irritada.
Árbol de té
El aceite esencial de árbol de té aparece constantemente en conversaciones sobre cuidado de la piel, sobre todo por sus propiedades purificantes. Sin embargo, en dermatitis conviene tener bastante cuidado con él. Aunque puede ser útil en determinadas situaciones muy concretas, también es uno de los aceites esenciales con más capacidad irritante si la piel está dañada o muy sensible. Y precisamente por eso muchas veces termina empeorando la sensación de picor o sequedad en lugar de mejorarla. Cuando la barrera cutánea está alterada, normalmente tiene más sentido priorizar ingredientes calmantes antes que activos demasiado intensos.
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