Cuando hablamos de renovar la piel, dos tratamientos aparecen una y otra vez: el peeling de carbono y el peeling químico. Ambos prometen mejorar la textura, aportar luminosidad y afinar la piel, pero no actúan igual ni están pensados para las mismas necesidades. Elegir uno u otro no depende de cuál sea mejor, sino de qué necesita tu piel en este momento. Entender cómo funciona cada tratamiento es clave para tomar una decisión consciente y evitar expectativas poco realistas. Te lo contamos en el blog de Primor.
Qué es el peeling de carbono
El peeling de carbono, también conocido como Hollywood Peel, es un tratamiento no invasivo que combina una mascarilla de carbón activo con tecnología láser. El carbón se adhiere a impurezas, exceso de sebo y células muertas, y el láser lo elimina junto con esas partículas, realizando una limpieza profunda.
El resultado suele ser una piel más luminosa, con poros visualmente más afinados y textura más uniforme. Es un tratamiento suave, sin descamación visible ni tiempo de recuperación significativo, por lo que muchas personas lo eligen cuando buscan un efecto rápido sin alterar demasiado la piel.
Funciona especialmente bien en pieles mixtas o grasas, con poros visibles, exceso de sebo o textura irregular. También puede aportar luminosidad en pieles apagadas, aunque no es un tratamiento pensado para problemas profundos.
Qué es el peeling químico
El peeling químico utiliza ácidos específicos (como glicólico, salicílico, láctico o mandélico) para exfoliar la piel de forma controlada. Dependiendo de su intensidad, puede actuar en capas más superficiales o más profundas, estimulando la renovación celular.
A diferencia del peeling de carbono, aquí sí puede haber descamación visible durante los días posteriores, especialmente en peelings medios o intensos. El objetivo no es solo limpiar, sino renovar la piel desde dentro, mejorando manchas, textura irregular, marcas, líneas finas o tono apagado.
Es un tratamiento más versátil y personalizable, pero también requiere mayor control profesional y un periodo de recuperación variable.
Diferencias clave entre ambos
- El peeling de carbono se centra en la limpieza profunda, el control del sebo y la mejora de la textura superficial. No produce descamación visible y suele tener resultados inmediatos, aunque más sutiles a largo plazo.
- El peeling químico actúa más profundamente, favoreciendo la renovación celular. Puede tratar manchas, signos de envejecimiento, textura irregular o acné, pero requiere más tiempo de recuperación y cuidados posteriores.
En resumen, uno limpia y afina; el otro renueva y transforma.
Qué peeling elegir según tu piel
- Si tu piel es grasa, con poros visibles, puntos negros o textura irregular, el peeling de carbono puede ser una buena opción. Ayuda a equilibrar, limpiar y mejorar la apariencia general sin agresividad.
- Si buscas tratar manchas, marcas de acné, arrugas finas o tono apagado, el peeling químico suele ser más eficaz. Eso sí, siempre debe adaptarse al tipo de piel y realizarse con control profesional.
- Las pieles sensibles o reactivas necesitan una valoración previa en ambos casos, ya que no todos los peelings son adecuados para todos los perfiles.
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