Durante años, San Valentín parecía reservado únicamente al amor romántico. Cenas en pareja, flores, corazones y planes que dejaban fuera a cualquiera que no encajara en ese molde. Pero algo ha cambiado. Cada vez más personas entienden esta fecha como una excusa perfecta para celebrar todas las formas de amor, y la amistad —esa que sostiene, acompaña y permanece— ocupa un lugar protagonista.
Porque amar a tus amigxs también es amor. Y San Valentín puede ser el momento ideal para celebrarlo sin presión, sin expectativas irreales y con mucho disfrute compartido. Estos son cinco planes que convierten el 14 de febrero en una experiencia divertida, reconfortante y muy vuestra.
Cómo celebrar San Valentín con amigos
1/ Noche de skincare compartido
Uno de los planes más apetecibles es transformar el salón en un pequeño spa improvisado. Mascarillas faciales, música tranquila, velas, infusiones y tiempo para charlar sin prisas.
El autocuidado deja de ser un gesto individual para convertirse en un ritual compartido. Reírse con una mascarilla puesta, comentar la semana o simplemente estar juntas sin hacer nada productivo es una forma muy honesta de celebrar la amistad.
Además, es un plan que no exige grandes preparativos y que encaja con una belleza más consciente y emocional.
2/ Cena temática en casa (sin complicaciones)
No hace falta reservar en un restaurante lleno de parejas. Una cena en casa puede ser mucho más especial. Elegid un tema —italiano, comfort food, tapas improvisadas o incluso desayuno para cenar— y repartid tareas.
Lo importante no es la sofisticación del menú, sino el ambiente. Una mesa cuidada, luz cálida y platos que inviten a compartir convierten cualquier comida en un plan memorable.
Y lo mejor: sin prisas, sin ruido y sin mirar el reloj.
3/ Maratón de pelis o series que reconfortan
San Valentín también puede ser sofá, mantas y historias que conectan. No hace falta recurrir solo a comedias románticas: películas que hablen de amistad, crecimiento personal o simplemente que hagan reír son igual de válidas.
Elegid juntas qué ver, preparad algo rico para picar y dejaos llevar. A veces, compartir silencios cómodos es una de las mayores muestras de cariño.
4/ Plan creativo: hacer algo con las manos
Crear juntas fortalece los vínculos. Pintar, escribir, hacer velas, collages, vision boards o incluso customizar ropa son planes que fomentan la conexión desde otro lugar.
No se trata de hacerlo perfecto, sino de disfrutar del proceso. La creatividad compartida genera conversaciones distintas, risas inesperadas y recuerdos que se quedan.
Además, es una forma preciosa de regalarse tiempo de calidad sin pantallas de por medio.
5/ Brunch o merienda sin horarios
Si la noche no os apetece, el día también es una opción maravillosa. Un brunch tardío, una merienda larga o un café sin hora de cierre puede ser el plan perfecto.
Preparar algo rico, sentarse a hablar de todo y de nada, recordar anécdotas y compartir planes futuros es una manera muy real de celebrar el amor que sí está siempre.
San Valentín no tiene por qué ser una fecha excluyente. Puede ser una oportunidad para mirar alrededor y valorar a quienes están ahí en lo cotidiano, sin fuegos artificiales, pero con presencia real.
