Dormir bien no solo tiene que ver con las horas que pasas en la cama. También importa —y mucho— la postura en la que duermes. Y aunque no siempre se le presta atención, la forma en la que colocas tu cuerpo durante la noche puede influir directamente en tu descanso, en tu piel, en tus músculos y en tu salud general. Si te levantas con el cuello rígido, la espalda cargada o la cara más hinchada de lo normal, la postura podría estar jugando en tu contra.
Lo que pasa durante la noche no queda solo en la noche. Dormir en una mala posición, además de alterar la calidad del sueño, puede provocar problemas a largo plazo: desde contracturas hasta mala circulación o arrugas prematuras. Por eso, es importante conocer qué posturas son recomendables y qué hábitos deberías empezar a corregir desde ya.
Por qué la postura al dormir es tan importante
No es solo una cuestión de comodidad. Dormir en una buena postura ayuda a que el cuerpo se relaje completamente, a que los músculos se reparen correctamente y a que el sistema linfático haga su trabajo (que, entre otras cosas, ayuda a reducir la inflamación del rostro). Además, la posición puede afectar directamente a la respiración, a la digestión e incluso a la forma en la que se marca la piel con el paso del tiempo.
Dormir mal durante años, por ejemplo boca abajo, puede provocar problemas cervicales, acumulación de líquidos en la cara o arrugas marcadas en un solo lado del rostro. Todo eso tiene solución, pero empieza con ser más consciente de cómo te tumbas por la noche.
Las mejores posturas para dormir (y por qué)
1/ De lado (preferiblemente del lado izquierdo)
Es la postura más recomendada. Dormir de lado, especialmente sobre el lado izquierdo, mejora la digestión, favorece la circulación y ayuda a reducir los ronquidos. También es buena para la columna vertebral si se acompaña de una almohada adecuada
- Consejo: coloca una almohada entre las rodillas para mantener la cadera alineada y evitar presión en la parte baja de la espalda.
2/ Boca arriba
Es otra buena opción, sobre todo si quieres evitar arrugas faciales. Esta postura reparte el peso del cuerpo de forma equilibrada y permite un descanso más neutral para cuello y columna. También previene la hinchazón facial, ya que favorece el drenaje linfático.
- Eso sí: si roncas o tienes apnea del sueño, esta postura no es la mejor.
Posturas que deberías evitar (si puedes)
Dormir boca abajo
Es, probablemente, la peor postura para descansar. Obliga a girar el cuello de forma antinatural, presiona los órganos internos y puede causar dolores cervicales. Además, favorece la aparición de arrugas por la fricción constante de la cara contra la almohada.
Si no puedes evitarlo, intenta usar una almohada muy baja o incluso dormir sin almohada para minimizar los efectos.
Cómo corregir malos hábitos al dormir
Cambiar una postura de sueño no es fácil, especialmente si llevas años durmiendo igual. Pero sí se puede entrenar al cuerpo con pequeños trucos:
- Cambia la almohada. Una buena almohada puede ayudarte a mantener una postura más saludable sin esfuerzo. Existen modelos ergonómicos adaptados para dormir de lado o boca arriba.
- Coloca cojines estratégicamente. Si tiendes a darte la vuelta, pon cojines en la espalda o entre las piernas para evitarlo.
- Sé paciente. El cuerpo tarda en adaptarse. No te frustres si los primeros días vuelves a la postura de siempre.
- Evita cenar justo antes de dormir. Esto puede afectar a tu digestión y hacer que tu cuerpo busque posturas menos saludables para aliviar molestias.
- Haz estiramientos suaves antes de dormir. Esto ayuda a relajar el cuerpo y facilita una posición más natural al acostarse.
Ad Category: Primor Fit
