La retención de líquidos es una molestia común que afecta a muchas personas, especialmente durante los meses de calor. En verano, los tobillos hinchados, la sensación de piernas pesadas o el abdomen inflamado no son casualidad. Son síntomas de un fenómeno fisiológico que se agrava por las condiciones climáticas y ciertos hábitos de esta época del año.
En este artículo de Primor te explicamos de forma sencilla por qué se produce la retención de líquidos, por qué es más frecuente en verano y qué puedes hacer para prevenirla o reducirla.
¿Qué es la retención de líquidos?
La retención de líquidos, o edema, es la acumulación anormal de agua en los tejidos del cuerpo, especialmente en zonas como piernas, pies, manos y abdomen. Es un proceso que puede estar provocado por múltiples factores, como cambios hormonales, circulación deficiente, sedentarismo, alimentación rica en sal o alteraciones en el sistema linfático.
En la mayoría de los casos no indica una enfermedad grave, pero sí puede generar incomodidad, cansancio y sensación de pesadez.
¿Por qué aumenta en verano?
1/ Vasodilatación por calor
Cuando hace calor, los vasos sanguíneos se dilatan para favorecer la pérdida de temperatura. Esta dilatación reduce la capacidad de retorno venoso (la sangre vuelve con más dificultad al corazón), lo que favorece la acumulación de líquidos en las extremidades.
2/ Sedentarismo vacacional
Durante el verano, es común reducir la actividad física. Pasar muchas horas sentado o en reposo dificulta la circulación y el drenaje linfático, lo que contribuye a que se acumulen líquidos.
3/ Cambios hormonales y consumo de ciertos alimentos
El calor favorece el consumo de bebidas azucaradas, alcohol y comidas saladas, que contribuyen a la retención de líquidos. Además, en mujeres, las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual pueden acentuarse con las temperaturas altas.
4/ Deshidratación
Beber poca agua puede parecer contradictorio, pero si el cuerpo detecta deshidratación, activa mecanismos de reserva y retiene más líquido del habitual como medida de protección.
¿Cómo identificarla?
Los signos más habituales son:
- Hinchazón en piernas, tobillos o pies
- Marcas en la piel tras quitarse calcetines o prendas ajustadas.
- Sensación de pesadez o incomodidad en las extremidades.
- Aumento de volumen sin ganancia real de grasa.
- En casos más intensos, dificultad para cerrar anillos o zapatos.
¿Cómo prevenirla o reducirla?
1/ Hidratación adecuada
Beber suficiente agua es clave. Un consumo regular favorece la función renal y el drenaje. También ayudan infusiones drenantes como cola de caballo, té verde o diente de león.
2/ Alimentación baja en sodio
Reducir la sal y optar por alimentos ricos en potasio (como plátano, aguacate, espinacas) ayuda a equilibrar los líquidos en el cuerpo.
3/ Ejercicio moderado
Caminar, nadar o hacer estiramientos favorece la circulación. Incluso levantar las piernas unos minutos al final del día puede ayudar a mejorar el retorno venoso.
4/ Cosmética específica
Existen productos con efecto frío o drenante que alivian la sensación de hinchazón en piernas. Suelen contener ingredientes como mentol, cafeína, centella asiática o extracto de vid roja.
5/ Evitar ropa muy ajustada
La ropa ceñida puede dificultar la circulación. Optar por prendas más sueltas mejora el flujo sanguíneo y evita presión en zonas propensas a la hinchazón.
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